El maquillaje para una sesión fotográfica debe ser ligeramente más pronunciado que el básico que usamos para salir a la calle, debido a la intensidad de la luz dada por los focos.
Los focos van a absorber dos tonos de luz como mínimo por lo que es recomendable aumentar la tonalidad de los colores. En las fotos en blanco y negro, los colores cambian a tonalidades grises, por lo que no es recomendable el uso del rojo (se transforma en un gris muy dramático), el negro y el blanco.
La iluminación resulta fundamental en una sesión fotográfica. En los retratos en primer plano, las luces tienen que estar orientadas para resaltar los tonos, brillos y texturas de los maquillajes. Por eso, en este tipo de fotografías se requiere un alto nivel de profesionalidad.
