
Lejos de las propuestas funcionalistas, los actores de la comunicación desempeñan un papel activo en la esfera pública. Medios de comunicación, periodistas, comunicadores sociales, propietarios y asociaciones o colectivos, con diferentes niveles de autonomía y autoridad, tienen funciones y competencias propias con las que contribuyen –o no– al ejercicio público y al desarrollo de la democracia. Así, periodistas y comunicadores sociales forman parte de un complejo macro sistema en el que, además de la influencia política, están condicionados por la económica (Weber, 1992). De un lado, la pertenencia a un medio de comunicación de una naturaleza concreta (pública, privada o comunitaria) determina en mayor o menor medida los límites en los que se desarrolla el ejercicio profesional: acceso a fuentes, recursos o actores participantes son algunos de los elementos influidos por la naturaleza del medio y su relación con el resto de participantes de la comunicación.
